El rincón de nunca jamás

La agorafobia y las aventuras que tengo con ella

El viaje de vuelta a España

Bueno, como bien dejé dicho en el otro post, llegó el momento de irse. ¡Y qué peor forma que la que me ha tocado! Cualquier persona que no tenga problemas psicológicos dirá bah si eso no es nada, pero creerme, que para una persona con agorafobia más problemas extras, el mínimo detalle te puede ya desequilibrar.

El día 4 de éste mes cogeré rumbo Barcelona, y el avión ¡ai! eso que tan poco me gusta por tener la sensación de no poder huir si me da un ataque de ansiedad. Pero bueno, eso es algo que superé en su momento gracias a Jonatan, cuando hicimos el viaje de ida juntos. Peeeero… ahora tengo el problema que me tocará hacerlo sola, ¡y tan sola! Se ve que el jefe de Jonatan (dejemos al jefe sin ningún adjetivo mejor :)) no le ha dado libre el día que me voy y a parte de tener que volar sola es que también deberé apañarmelas yo sola hasta para ir al aeropuerto, facturar, hacer el track y toda la movida. Y estoy cagadita no, lo siguiente.

Deberé coger un taxi y ir arreando hasta el aeropuerto con 3 maletas. Sí, lo sé, bendito el día que decidí traerme 3 maletas. Si hubiera ido con 2 yo misma cogía el metro de ida pero es que solo dispongo de dos manos. Luego está la llegada al aeropuerto… busca tú un carro para llevar las maletas y mientras vigila con el otro ojo para que no te las birlen; mira el vuelo que te toca y la terminal a la que debes ir; muévete hacia esa terminal y busca el mostrador en el que opera tu línea aérea; momento de relajación, para fumarse un cigarro, tomar algo y luego ir corriendo para el filtro de seguridad; dejar todas tus cosas de valor en una bandeja que quien sabe Dios te puedan coger y claro, como voy sin billete físico ni fotocopia, si pierdo el teléfono o me lo roban adiós billete, así que tocará tenerlo bien cogido; luego toca el buscar tu puerta de embarque… A,B,C,D,E,F 1,2,3,4,5,6,7… que izquierda, derecha, ahora no que te has pasado de largo chiquilla; ya toca el esperar sentado y aguantar los nervios que te entrarán antes de subir al avión; hacer cola para embarcar (suerte que tengo embarque prioritario :)); ya solo queda rezar para que el de tu lado no sea un tocacojones y que no te de un ataque de ansiedad en medio del vuelo.

Y así gente, es como vive una persona agorafobica algo tan normal como tener que coger el avión. Parecerá una dramatización pero lo he contado tal y como yo lo percibo.

¡Buen fin de semana!

Febrero

Bueno, ya tengo la llamada que cambiaría todo mi viaje aquí en Alemania. Pues tengo cita para el 14 de febrero en la seguridad social en el área de psicología para empezar lo que será mi tratamiento de hospital del día en Granollers.

No estoy nerviosa puesto que ya he pasado otro ingreso y de forma interna en un centro de adicciones y más o menos sé como irán las cosas… Terapias individuales, terapias grupales, talleres de emociones… No estoy segura de que en un mes y medio (lo que te da la seguridad social) haga que supere ésta enfermedad, puesto que 6 meses de centro internada no lo hizo tampoco. Sí que estoy mejor, pero no estoy bien a día de hoy.

Para salir a la calle siempre debo de ir medicada y ya sin contar la infinidad de pastillas que me tomo a diario para mi enfermedad (agorafobia, fobia social, trastorno obsesivo).

He hablado con mi madre y sé que aunque no viene al tema me gustaría comentároslo, así que por mi visita por españa voy a hacerme las pestañas semi permanentes y un aumento de labios con ácido hialurónico. 🙂

Un beso muy grande y muchas gracias por seguir el blog.

TOP 5 cosas curiosas que he encontrado en Alemania.

Bueno, como todos los que habréis leído mi primera entrada sabréis, actualmente estoy en Alemania y me quedaré por un tiempo aquí. Desde que llegué empecé a ver cosas que no se veían en España y cosas de España que no veía en Alemania. Así que aquí va el top 5 de cosas curiosas que he encontrado en Alemania.

 

1. Carril bici

Cuando llegué aquí a Alemania no hice mucho caso a las aceras, pues uno no va todo el día mirando el suelo cuando tiene otras cosas que hacer. Hace pocos días, iba paseando con mi pareja por la calle cuando una bici nos «pitó» (hizo ring ring). Él me dijo, ostras que estamos en el carril bici. Yo me quedé mirando el suelo buscando alguna indicación de que eso era el carril bici, pero nada. Al final me explicó que aquí el carril bici se señalizaba por un cambio de color en la calle o del material de la acera. El mismo día, tras olvidar lo del carril bici, me puse en medio de uno cruzando un paso de viandantes, un Alemán furioso me dijo algo que ni entendí en un tono que parecía algo desagradable. Así que gente, si vais a Alemania recordad que puede haber un carril bici en cualquier lado y hay que respetarlo.

 

                     

 

2. Ceniceros

Si algo no le gusta a un Alemán es que tires colillas en el suelo. Así que todas si no más bien la mayoría de papeleras disponen de un pequeño hueco a parte para tirar las colillas, y es que en Alemania hay papeleras con ceniceros por todos lados. En cada entrada de estación de metro, cerca de cada parada de autobús, en la salida de los supermercados, en la salida de los centros comerciales y en muchísimos sitios más. Aunque tengo que decir que algunos son un poco guarretes –miro hacia otro lado, haciendo la que no entendió- y tiran las colillas en el suelo, y encima muchos habiendo una papelera al lado como veréis en la foto.

  

 

3. Transporte público

Lo primero que hice nada más llegar a Alemania fue coger el transporte público. Pues me gasté alrededor de 3 euros para coger 2 líneas del metro. Cuando Jonatan quiso enseñarme la ciudad y hacerme de guía turístico me encontré que tenía que pagar en el metro 6.40 euros. Yo me quedé flipando no, lo siguiente. Pero ¡eh! que con ese billete puedes ir donde quieras ¿y sabes qué es lo mejor? que encima de ir donde quieras en el metro, con ese billete lo puedes hacer también en el autobús y hasta en barco. ¡Vamos, que vale para todo! Eso sí, solo dura un día.

 

4. Ruedas de recambio

Si algo que he visto cada vez que salgo a fumar a la ventana son coches, incluidos de lujo con las ruedas de repuesto. No sé si aquí es del todo legal aunque lo he visto tantísimas veces que yo diría que sí. Y encima no llevaban solo una de recambio, si no que el 4pack completo. Si te pillan con eso en España te puede caer una buena multa.

 

5. Persianas

Si algo he extrañado al llegar aquí son las persianas, y es que creo que los Alemanes no saben ni lo que son ni que existe algo tan bueno como eso. Aquí, escondes el interior de tu casa con unas cortinas bien gruesas, pero, aunque con eso no debería pasar la luz, ésta se cuela por los pequeños extremos de las cortinas así que sí, sabes perfectamente cuando estás en la cama si es de día o de noche sin tener que mirar el móvil. Y no, no tan solo no existen las persianas en las casas, si no que los negocios tampoco tienen como método de seguridad. Parece ser que Alemania es un país tan tranquilo que no hace falta ningún método de seguridad para mantener tu negocio a salvo.

 

 

 

 

Me presento

¡Hola, un saludo muy grande a todo el que esté leyendo ésta entrada! Mi gramática no es la mejor del mundo y tampoco creo ser buena en ésto de los blogs, pero vamos a darle caña y así os explicaré mejor de qué va éste blog (aunque ya lo pone en el título), y quién soy.

Me llamo Núria y tengo 22 años, en Internet la mayoría de gente me conoce por mi nick que es Rebeca5. Sí pensaréis, ¿Rebeca? si te llamas Núria. Es una historia larga que puede que algún día os cuente (también es una chorrada).

Empecemos. Desde bien pequeña comencé a sufrir ataques de pánico, no era muy a menudo y yo ni sabía lo que me ocurría, me pasaba sin más desde que mis padres se separaron cuando yo tenía 6 años.  Cuando mi padre falleció por arte de magia o como queráis llamarlo desaparecieron. Yo era una niña un poco… bueno, me gustaba llamar la atención desde bien pequeña, soy hija única y siempre me han dado privilegios que con hermanos no hubiese podido tener. Tenía problemas en el colegio con mis compañeros y también con gente de otros institutos porqué yo era diferente, o al menos así me veía. Me cambiaron de colegio cuando tenía 12 años por todo lo que estaba pasando desde la muerte de mi padre, porqué me revolucioné. Yo era una mala alumna.

Desde el cambio de colegio a los 14 años empecé a consumir marihuana muy a menudo, me juntaba con «malas influencias», aunque yo también era uno de ellos. Tras un año de un consumo muy bestia me empezaron a dar los ataques de pánico otra vez. -¡Maldita ansiedad y malditos ataques de pánico!- Tras medio año aguantando esos ataques como podía, escondiéndolos porqué tampoco sabía muy bien qué ocurría un día en una visita al centro cultural de mi ciudad con la gente de mi instituto, peté. Me tuvo que venir a buscar mi madre con el coche porqué no podía moverme del sitio, estaba totalmente paralizada y con un miedo en el cuerpo terrible. Ahí fue cuando decidí dejar la marihuana.

Pero después de ese día todo cambió. No volví más al colegio, porqué cuando salía a la calle me entraba mi terrible fobia (que me da vergüenza contar) y todo se desmoronaba. Desde ese día me encerré en mi casa y me negué a salir de allí. Tras muchos esfuerzos por parte de en aquel entonces novio y mi madre tras unos meses de estar encerrada me armé de valor y conseguí ir a urgencias para que algún médico me viera. Todo salió rodado, aunque yo estaba muerta de miedo allí me dieron mi primer ansiolítico y me trasladaron a un hospital de menores. La ansiedad se calmó y logré sobrevivir a todo ese proceso tan doloroso para mí.

Me mandaron a casa y seguí bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico durante un año. Hasta que tras mejorar mi ansiedad empecé a salir a la playa y conocí en esa época al que sería mi segunda pareja (ya había dejado con anterioridad a mi otra pareja).  Empecé a trabajar, salía de un lado para otro, dejé la medicación (sin supervisión), y cuando el invierno llegó volví a lo mismo de siempre, ataques de pánico, estar encerrada en casa y demás. En ese entonces fue cuando mi novio me introdujo en el mundo de los juegos e Internet. Todo aquel mundo de personajes ficticios, reinos hermosos y paisajes inolvidables, me atrapó, lo hizo de tal forma que me alivió todo el peso que cargaba encima por los miedos y mis inseguridades y ya no conocía otro mundo que ese.  Aparté de mí a mi familia, a mi pareja y a mis amigos con tal de no sentir ese dolor que me generaban los miedos.

Pasaron años… y años… entre que me puse enferma a los 15 y el momento en el que quise reaccionar pasaron 6 años. Prácticamente casi todos esos 6 años encerrada en casa, no salía ni a buscar una barra de pan. Hace ya casi un año fue cuando decidí ingresar en una clínica de adicciones para que me trataran las adicciones y mi depresión y agorafobia. Estuve ingresada 6 meses en total, 3 meses seguidos, 1 de descanso que fue porqué quise abandonar el tratamiento y otros 3 más seguidos. Si queréis ya os explicaré todo ese largo proceso por el que pasé, porqué gasté sudor y lágrimas como nunca había imaginado, -era el momento de vencer mis miedos-.  Pero fracasé, y tanto si lo hice, volví del punto 1, al que había llegado a el punto 0, con mis fobias de nuevo. Lo dejé todo y me fui para casa y a los meses conocí al que actualmente es mi pareja.

Jonatan, mi querido. No sé como lo logré o lo logró él pero así fue, volví a salir de nuevo (bajo medicación), pero bueno ¡salía! ¡disfrutaba! ¡lo pasaba bien! Tengo que decir que Jonatan y yo nos conocimos por Internet así que todo eso se logró a través de una pantalla. Él y yo teníamos un gran impedimento, la distancia. Él trabaja en Alemania y yo estaba viviendo en España así que me armé de valor gracias a él, mi familia, mis amigos y la página de facebook de -Agorafobia. Los invisibles- y me vine a Alemania con él. Así que sí, ahora me tiene aquí de vaciones, probando a ver como va todo y decidiendo si me quedaré en un futuro a vivir allí.

 

 

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